Cosechar y conservar

+ Información

- Información

Toda la calidad que el cultivador haya podido conseguir durante el cultivo hasta la misma cosecha, puede arruinarse por un mal secado y/o curado. De ahí que sea tan importante no descuidar esta última fase.

El momento exacto de la cosecha depende en gran parte de la variedad y del gusto personal del cultivador. Partiendo de la base que el momento óptimo es cuando las glándulas de resina –tricomas- están completamente formadas (esto se debe mirar con lupa), y sabiendo que cuando éstas son de color cristalino en su mayoría el efecto será más nervioso y cerebral, y cuando éstas hayan tornado a color ámbar en su mayoría los efectos serán más narcóticos, el cultivador tiene la herramienta para matizar los efectos de un mismo ejemplar.

IMPORTANTE: Llegado el momento de cortar las plantas deberían estar al menos diez días sin recibir fertilizantes. Evita regar unos días antes para que no haya exceso de agua en la materia vegetal de los cogollos, sobre todo si pretendes dejarlas las últimas 48h a oscuras, una técnica usada para favorecer una completa maduración y cristalización de la resina, pero que puede resultar desastrosa si están muy regadas -riesgo de botrytis- y también puede favorecer el hermafroditismo por stress (plataneo).

Conservación

Botes, bolsas de vacío, bolsas anti-olor, cajas de madera, humidores etc.

El curado –proceso después del secado durante el cual terminan de degradarse el sabor y olor de la materia vegetal mientras se estabiliza el contenido en humedad dejando el protagonismo a los aromas procedentes de la resina- y la conservación de los cogollos es la etapa final del cultivo. Para este fin lo ideal es un humidor (caja o mueble de madera noble sin barnices con humidificador e higrómetro incorporado destinados a la conservación de puros) ya que nos asegura las condiciones ideales sin prestar ningún olor ni sabor a los cogollos, aunque desgraciadamente resultan muy costosos.

Pueden usarse botes de cristal o pet –que tampoco prestarán olores- para realizar el curado, para ello los cogollos deben estar ya secos, introducirlos sueltos (no apretados) en los botes que se irán abriendo y cerrando diariamente hasta conseguir que la humedad se estabilice y la yerba ya no cambie su textura. Para su conservación ya sea a corto o largo plazo existen diversos métodos.

IMPORTANTE: Nunca envases tu cosecha en bolsas o botes cerrados para largo plazo hasta no estar seguro de que los cogollos están completamente secos y curados ya que podrían desarrollarse hongos en el interior arruinando por completo la cosecha.

  • Los botes de vacío llevan en la tapa una bomba de mano para extraer el aire del interior. Son bastante resistentes a los escapes de olor –aunque no son completamente estancos- y su uso es ideal para conservar pequeñas-medias cantidades –los más grandes suelen ser de 2L de capacidad- y conservación a corto plazo.
  • Las cajas de conservación (humidor) con higrómetro y humidificador –las hay con mallas de extracción de resina incorporadas- resultan ideales para las pequeñas cantidades que se consumen a corto-medio plazo.
  • Las bolsas anti-olor o de conservación suelen ser metalizadas y termo-sellables –se cierran pasando la plancha por el extremo- y se encuentran en diversos tamaños (hasta de 90x90cm) aunque pueden cortarse a la medida deseada volviendo a sellar sus extremos. Si se envasa al vacío (acoplándole una válvula y un bombín) resultan ideales tanto para el transporte -reduciendo considerablemente el volumen e impidiendo fugas de olor- como para la conservación a largo plazo.
  • Las bolsas de envasado al vacío suelen ser de plástico para uso alimentario e ir acompañadas de su propio sistema para la extracción del aire.
  • Los sprays de conservación han puesto al alcance del cultivador el uso gases no tóxicos similares a los utilizados en las bolsas de lechuga cortada, aperitivos etc que actúan desplazando el oxígeno para proporcionar una atmósfera de conservación de los principios activos que frena la degradación producida por la oxidación propia de oxígeno. Pueden resultar muy útiles en las conservaciones a medio-largo plazo.

Lupas y microscopios

Lupas, cuenta-hilos y microscopios para que nada se te escape a la vista.

Una lupa o microscopio es una gran ayuda a la hora de controlar tanto las posibles plagas que atacan nuestras plantas, como el momento exacto de la cosecha a través de la observación de los tricomas. Estos instrumentos expresan su capacidad de aumentar las imágenes con un número seguido del signo X.

  • Un microscopio de 30X (aumenta las imágenes 30 veces el tamaño real) resulta ideal para la observación del estado general de los tricomas pues nos da una imagen de varios de ellos, y también se pueden controlar la mayoría de las plagas.
  • Los de 50X también se pueden emplear para ver tricomas aunque nos muestra menos cantidad de ellos a cambio de ofrecerlos más grandes; para observar plagas son más eficaces.
  • A partir de 60x, 80x, 100x empiezan a no ser muy aconsejados para tricomas ya que permite ver poco más de uno con un tamaño enorme, por lo que no es fácil hacerse una idea general. Por el contrario pueden ser los que consigan mostrarte el micelio (hilos microscópicos) de un ataque de hongos o una plaga de micro ácaros.

Mallas de secado

Mallas y armarios de secado para optimizar el espacio.

El secado debe tener la misma importancia que el propio cultivo y como tal hay que procurarle unas condiciones y un lugar adecuado. Nuestros cogollos tienen que secarse al ritmo adecuado (mínimo 10 días y máximo 30) ya que si se secan antes se quedará fijado el nitrógeno y la clorofila –y con ellos el sabor a césped- arruinando los aromas conseguidos.

Para un secado adecuado el lugar destinado debe ser oscuro, fresco (15-25ºC) y tener una pequeña corriente que renueve el aire pero mantenga una humedad ambiente en torno al 50%. Puede ser una habitación o un armario pero tenemos que asegurarnos que los cogollos tienen espacio entre sí (sobre todo los 3 primeros días) para prevenir la aparición de moho, después ya se puede jugar a juntarlos o separarlos según vaya el secado en velocidad.

IMPORTANTE: Los cogollos pueden secarse unidos o separados de sus ramas, no es importante el que cuelguen bocabajo o estén acostados si la superficie en que apoyan permite el transpirado, pero en ningún caso deben meterse en cajas, ni envolverse con nada hasta que no estén bien secos. Acelerar el secado con métodos de calor arruinará la calidad de la yerba tanto en sabores como en efectos.

Las mallas de secado se encuentran en diversos tamaños y formas. Su tejido ligero y perforado favorece el paso de aire permitiendo el secado uniforme de los cogollos a la vez que se aprovecha al máximo el espacio ya que suelen ser apilables o de varios pisos. Es aconsejable secar las cogollos separados de las ramas para facilitar el secado y optimizar la capacidad. Recuerda que no debes colocar más de una capa de cogollos ni demasiado apretados entre sí hasta que no estén empezando a secar, los tres primeros días del secado se evapora la mayor cantidad de agua y puede darse podredumbre si no respiran adecuadamente.

Tijeras y manicuradoras

Gran surtido de tijeras para manicura y poda. Manicuradoras automáticos.

La manicura consiste en la eliminación de todas las hojas grandes que no contienen resina y de las pequeñas hojas que nacen en el interior del cogollo. Estas últimas pueden ser simplemente recortadas para eliminar el extremo que no contiene tricomas, o pueden ser eliminadas del todo con ayuda de tijeras de punta fina que permitan cortar el peciolo (el tallito de la hoja) del interior del cogollo sin dañarlo.

El grado de manicura dependerá del clima y lugar donde se realice el secado (a más calor conviene dejar más materia vegetal que ralentice el secado y con mayor humedad al contrario) pero también del tiempo o modo que vaya a ser guardada la cosecha, ya que las pequeñas hojas que envuelven al cogollo lo protegen de la pérdida de resina por fricción cada vez que manipulamos las cajas o botes que los contienen.

  • Las tijeras son herramientas indispensables para el cannabicultor ya sea para poda de ramas, corte de tallos o manicura de hojas. Elije las que mejor se adapten al trabajo que vas a realizar y al tamaño de tus manos.
  • IMPORTANTE: Las tijeras, bisturís y herramientas de corte en general pueden ser vectores de transmisión de enfermedades y plagas. Es importante limpiarlas antes y después de su uso sobre todo si se emplean en más de una sala. El alcohol es perfecto para limpiar ya que elimina la resina a la vez que desinfecta de bacterias aunque resulta ineficaz contra las esporas de los hongos, que pueden ser eliminadas con lejía.
  • Los manicuradores automáticos resultan costosos pero pueden ahorrar muchas horas del arduo trabajo que supone esta faena. Existen modelos que funcionan igual que tijeras automáticas a batería, con la ventaja de no tener que cambiar demasiado el sistema al que uno esté acostumbrado y sin perder el control sobre el corte; algunos modelos exigen la separación previa de los cogollos de sus ramas para ser introducidos en un tambor con rejilla y cuchillas en el fondo que van manicurando conforme los cogollos ruedan por el fondo, la ventaja es la gran velocidad con la que se pueden pelar grandes cantidades, la desventaja sus elevados precios y la pérdida del control de corte que supone el manicurado manual.
  • IMPORTANTE: Respeta las instrucciones de manejo del fabricante en cuanto a seguridad, recuerda que estos aparatos trabajan con cuchillas que se mueven a gran velocidad. El aceite de oliva y el alcohol te ayudarán a mantener tu manicurador libre de resina y limpio para que funcione mucho tiempo como el primer día de uso.

Ver: 48 / 96 / All

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies